Que es un e-cig
Un cigarrillo electrónico (o “e-Cig”) es una alternativa al cigarrillo, destinada tanto al público que desea seguir fumando sin inhalar las más de 2000 sustancias cancerígenas del tabaco, como al público que desea molestar lo menos posible a las personas que están a su alrededor cuando él esta fumando, evitando que también inhalen el humo (con sus respectivos cancerígenos) del tabaco. El aparato, por sí mismo, únicamente vaporiza la sustancia contenida en los cartuchos, provocando la expulsión de vapor que imita al humo en el cigarrillo tradicional y consiguiendo así en el usuario un efecto similar al que obtendría fumando un cigarrillo tradicional.

El aparato adopta la forma de una pequeña varita, ligeramente más larga que un cigarrillo normal. La boquilla del aparato contiene un cartucho recambiable lleno de líquido. Las principales sustancias que contiene el líquido son: propilenglicol y/o glicerina vegetal, sabores y aromas, y nicotina opcional. Cuando el usuario inhala a través del aparato, el flujo de aire es detectado por un sensor.
Un microprocesador activa entonces un nebulizador (popularizado por la industria como atomizador), que inyecta minúsculas gotitas del líquido en el aire que fluye y vaporiza el liquido. Esto produce una nube de vapor que es inhalada por el usuario. La adición del propilenglicol hace que la nube de vapor se parezca más al humo de un cigarrillo normal. El microprocesador activa también un LED de color naranja (que en los últimos modelos puede ser de otros colores: verde, azul, rosa,...) en la punta de aparato para mejor simular el acto fumar auténtico.
Generalmente, los cigarrillos electrónicos utilizan una pila recargable como fuente de energía. La duración de la pila varía entre distintos aparatos, mientras que algunos duran un día entre recargas, otros duran hasta una semana, o eso afirman sus vendedores. La experiencia de los usuarios es que la duración de las baterías cargadas va de 2-5 horas en los modelos más convencionales, a 12-24 horas en los modelos especiales (e-pipas, puros, y algún otro modelo con baterías especiales adjuntas).
El producto ya patentado se vende libremente en Europa, Japón y Estados Unidos como una alternativa para sustituir el tabaco y su uso es cada vez más generalizado.
Fumar el cigarrillo electrónico se conoce actualmente como vapear y se deriva del término inglés vaping. Los usuarios del cigarrillo electrónico denominan los cigarrillos comunes como cigarrillos analógicos y los electrónicos como cigarrillos digitales.
Recientemente un juez ha dictado sentencia: Judge OKs imports of e-cigarettes, blasts FDA. En la que da apoyo a la distribución del cigarrillo electrónico en EEUU.
Los cigarrillos electrónicos por sí mismos no contienen nicotina. El uso de esta sustancia para paliar los efectos del síndrome de abstinencia queda a elección de los usuarios, y viene determinada por la carga de los cartuchos que se utilicen, o la concentración del líquido con que sean recargados.
Los usuarios deberían ir reduciendo la cantidad de nicotina de sus cigarrillos tradicionales sustituyéndolos por el cigarrillo electrónico y manteniendo el vicio psicológico con la inhalación de sabores a tabaco, vainilla, chocolate, menta, etc. Las opciones son infinitas.
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